La Etica Protestante y el EspĂritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el EspĂritu del Capitalismo Y la razĂłn no está en que, en las Ă©pocas precapitalistas, el “afán adquisitivo” fuese desconocido o estuviese sin desarrollar — como tantas veces se ha dicho — o en que la auri sacra fames, la codicia por el dinero, en aquellos tiempos — e incluso hoy mismo — fuese menor fuera del capitalismo burguĂ©s que dentro de la esfera especĂficamente capitalista, tal como se lo imagina la ilusiĂłn de los modernos románticos. La diferencia entre el espĂritu capitalista y el precapitalista no está en este punto: la codicia del mandarĂn chino, la del antiguo aristĂłcrata romano o la del agricultor moderno, resisten cualquier comparaciĂłn. Y del mismo modo es comparable con la codicia capitalista la auri sacra fames del cochero o la del barcajuolo napolitano, o la del asiático de similar profesiĂłn. Más aĂşn: la del obrero de los paĂses del sur de Europa, o del Asia, se manifiesta — como cualquiera lo puede comprobar — incluso de un modo mucho más manifiesto y en especial más inescrupuloso que la de, pongamos por caso, un inglĂ©s en la misma situaciĂłn. {[41]} El predominio universal de una absoluta falta de escrĂşpulos al momento de hacer valer el interĂ©s personal cuando se trata de ganar dinero ha sido justamente una caracterĂstica bien especĂfica de aquellos paĂses cuya evoluciĂłn burguĂ©s-capitalista aparece como "retrasada", si se la mide segĂşn los parámetros del desarrollo occidental.