La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo En la agricultura, por ejemplo, la cosecha suele constituir un caso que exige perentoriamente el mayor aumento posible de la intensidad del trabajo ya que en estos casos — y más todavÃa en condiciones climáticas inestables — existen posibilidades de ganancias o de pérdidas extraordinariamente altas que dependen de la rapidez de las operaciones. Debido a ello por lo general aquà se aplica el sistema del trabajo a destajo. Y, puesto que con el aumento de la producción y de la intensidad operativa el interés del empresario en la aceleración de la cosecha suele ser cada vez más grande, naturalmente siempre se ha intentado interesar a los trabajadores en un aumento de su producción mediante un correspondiente aumento de la remuneración por unidad producida, dándoles asà la posibilidad de obtener en un corto lapso de tiempo una ganancia que, para ellos, debÃa parecer extraordinariamente alta. Sólo que con ello surgieron extrañas dificultades.
Sorprendentemente, el aumento de remuneración con frecuencia no ocasionó que en el mismo lapso de tiempo se produjera más sino todo lo contrario: se produjo menos, porque los trabajadores respondieron al aumento salarial, no con una mayor, sino con una menor producción diaria.
Un hombre que, por ejemplo, recibÃa 1 marco por cosechar una yugada de tierra y podÃa segar 2,5 yugadas por dÃa — con lo cual obtenÃa 2,5