La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo marcos diarios — después de habérsele aumentado el precio por yugada en 25 centavos no segó, como hubiera cabido esperar, digamos unas 3
yugadas aprovechando la alta posibilidad de elevar su ingreso a 3,75
marcos. A pesar de que ello hubiera sido muy probablemente factible, el hombre segó solamente 2 yugadas diarias porque con ello siguió ganando 2,5 marcos como hasta ese momento y lo cual, según la expresión bíblica "le era suficiente". El aumento de ingreso le interesó menos que la disminución del esfuerzo laboral. No se preguntó: "¿cuánto puedo ganar por día si invierto el máximo posible de trabajo?".
Por el contrario, su pregunta fue: "¿cuánto tengo que trabajar para ganar la suma — 2,5 marcos — que he ganado hasta ahora y que cubre mis necesidades tradicionales?. Éste es un ejemplo de esa actitud que puede ser llamada "tradicionalismo": el hombre "por naturaleza" no quiere ganar más dinero sino simplemente vivir como está acostumbrado a hacerlo y ganar el dinero suficiente que lo haga posible.
En todas partes en dónde el capitalismo comenzó a tratar de incrementar la "productividad" del trabajo humano intentando aumentar su intensidad, chocó contra la inmensamente firme resistencia de este "Leitmotiv" del trabajo económico precapitalista; y sigue chocando aún hasta hoy, tanto más cuanto más "retrasados"