La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el EspÃritu del Capitalismo En la actualidad, el campesino de Silesia, esforzándose al máximo, sólo consigue segar algo más de dos tercios del campo que en el mismo tiempo siega el mejor remunerado y mejor alimentado campesino de Pomerania o de Mecklemburgo. El campesino polaco, mientras más al Este se sitúe, rinde fÃsicamente cada vez menos si se lo compara con el alemán. Y también desde el punto de vista puramente comercial fracasa la remuneración baja como pilar del desarrollo capitalista en todos aquellos casos en que se trata de productos cuya manufactura exige alguna clase de trabajo calificado (con aprendizaje), o bien requiere la atención de máquinas caras y delicadas, o bien, en suma, se exige una alta dosis de constante atención e iniciativa. En estos casos la baja remuneración no es rentable y termina produciendo resultados contrarios a los esperados. Porque aquà no sólo resulta sencillamente indispensable un desarrollado sentido de la responsabilidad sino, en absoluto, una dedicación que — al menos durante el trabajo — se libera de la eterna cuestión de cómo lograr la remuneración habitual con un máximo de comodidad y un mÃnimo de resultados para, por el contrario, dedicarse al trabajo como si fuese un fin en si mismo, es decir: como si fuese una "profesión". Sin embargo, una dedicación como ésa no es algo que se da en forma natural. Tampoco puede hacerse surgir en forma directa por medio de bajos salarios y sólo puede ser el resultado de un largo y constante proceso de educación.