La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo
La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo incluso economías conducidas indudablemente como "empresas capitalistas" por empresarios privados mediante una circulación del capital (= dinero o bienes equivalentes a dinero), con fines de lucro, por medio de la compra de medios de producción y la venta de productos terminados. Inclusive en el transcurso de la reciente Historia económica éste ha sido el caso, y no de manera excepcional, sino que ha sido un fenómeno directamente regular — con reiteradas interrupciones causadas por invasiones recurrentes y cada vez más poderosas del "espíritu capitalista". La forma "capitalista" de una economía y el espíritu con el que se la conduce, aunque en general se encuentran en una relación "adecuada", no se hallan sin embargo en una dependencia mutua que pueda ser formulada mediante "leyes". Y si, a pesar de ello, utilizamos aquí provisoriamente la expresión "espíritu del (moderno) capitalismo" {[48]} para denotar esa mentalidad que busca en forma profesional, sistemática y racional un lucro legítimo como el que emerge del ejemplo dado de Benjamin Franklin, ello sucede por motivos históricos ya que, por un lado, esa mentalidad ha encontrado en la empresa capitalista moderna su forma más adecuada y, recíprocamente, la empresa capitalista ha encontrado en dicha mentalidad su fuerza impulsora espiritual más adecuada.
Pero, en sí, ambos elementos pueden muy bien estar separados.