El alimento de los dioses
El alimento de los dioses —Ya ha visto usted que la Sociedad para la Supresión Total del Alimento Estrella parece contar ya con varios millares de asociados —dijo Winkles cambiando de tema—. Han redactado un proyecto de ley y han encargado a Caterham que lo defendiera… Y Caterham ha aceptado, encantado. Están dispuestos a todo. Ahora están empeñados en la formación de comités locales para influenciar a los candidatos. Quieren que se considere un delito la preparación y el almacenamiento de la Heracleoforbia sin una licencia especial, y que se tenga por un crimen, con prisión sin fianza, la administración del Alimento Estrella —asà es como le llaman, ¿sabe usted?— a toda persona de menos de veintiún años de edad. Pero también hay sociedades colaterales, ¿sabe usted? Toda clase de gentes. La Sociedad para la Conservación de Antiguas Estaturas va a conseguir que elijan a Frederick Harrison para el Municipio, según dicen. Ya sabe usted que Harrison ha escrito un ensayo sobre esta cuestión y dice que es un asunto muy vulgar y que se halla en completo desacuerdo con aquella Revelación de la Humanidad que se encuentra en las enseñanzas de Comte, y que semejante cosa no habrÃa podido producirse ni aun en los peores momentos del siglo XVIII, y que la idea del Alimento jamás entró en la mente de Comte, lo cual demuestra lo perversa que es. Harrison dice que nadie que comprenda de veras a Comte…