El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Mientras la Real Comisión del Alimento Estrella estaba preparando su informe fue cuando la Heracleoforbia empezó a demostrar su capacidad de filtración. Y la precocidad de esta segunda irrupción fue tanto más desgraciada, desde el punto de vista de Cossar al menos, cuando que el informe previo, todavía existente, demuestra que la Comisión, bajo la tutela de su expertísimo miembro, el doctor Stephen Winkles (F. R. S., M. D., F. R. C. R, D. Se, J. R, D. L, etc.)* ya había decidido que las filtraciones accidentales eran imposibles y se hallaba dispuesta a recomendar que se encargara la preparación del Alimento Estrella a un comité competente (Winkles, principalmente), que tendría el control absoluto de la venta del producto, lo cual sería plenamente suficiente para satisfacer todas las objeciones razonables que pudieran oponerse a su libre difusión. Este comité debería disfrutar de un monopolio total. Y, sin duda, hay que considerar como parte de las ironías de la vida el hecho de que la primera y más alarmante de esta segunda serie de filtraciones ocurriera a menos de cincuenta metros de distancia de un pequeño cottage en Keston, ocupada durante el verano por el propio doctor Winkles.
