El alimento de los dioses
El alimento de los dioses —La ración adecuada para un niño de esta edad —dijo el médico parroquial— es de tres cuartos de litro a un litro cada veinticuatro horas. No sé por qué razón tienen que recurrir a usted para que les dé más. Si usted lo hace, es debido a su generosidad. Claro que podrÃamos intentar darle la legÃtima cantidad que le corresponde durante unos dÃas. Pero ese niño, hay que admitirlo, parece ser, por alguna razón ignorada, fisiológicamente diferente. Posiblemente será un Atleta. Es un caso de Hipertrofia Generalizada.
—Pero no está bien para los demás niños de la parroquia —dijo Lady Wondershoot—, y estoy segura de que vendrán a quejarse si esto sigue asÃ.
—No veo que nadie pueda pretender que se le dé más de lo que está reconocido como dieta adecuada. Deberemos insistir en que se arreglen con lo que se les da. Si no quieren, se podrÃa enviar el niño al hospital como caso interesante.
—Supongo —repuso Lady Wondershoot después de reflexionar un momento— que, aparte del tamaño y del apetito, usted no encuentra en él nada anormal… nada monstruoso, ¿verdad?