El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Como los terneros de Redwood requerían su atención diaria, la selección y equipamiento de la Granja Experimental recayeron principalmente sobre Bensington. Los gastos fueron pagados, tal como se convino de antemano, por Bensington, al menos hasta que pudieran obtener una subvención. En consecuencia, Bensington, alternó su trabajo en el laboratorio de su piso con expediciones en busca de una granja, siguiendo las líneas que, partiendo de Londres, se dirigen hacia el sur, y sus escrutadoras gafas, su calvicie y sus cortajeadas botas de lona hicieron concebir a los numerosos propietarios de fincas indeseables vanas esperanzas. Y publicó un anuncio en varios diarios y en Nature, pidiendo una pareja (casada) responsable, puntual, activa y práctica en el cuidado de aves que quisiera encargarse de administrar una Granja Experimental de tres acres.