El alimento de los dioses

El alimento de los dioses

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Encontró el lugar que parecía necesitar para la granja en Hickleybrow, cerca de Urshot, en Kent. Era un paraje extraño y aislado, situado en una hondonada rodeada de viejos pinares, que de noche se volvían negros y temibles. La irregular pendiente de una colina tapaba la vista del sol poniente, y un escuálido pozo junto a un ruinoso cobertizo empequeñecía a la casa. La casucha en cuestión aparecía pelada y desprovista de hiedra y de toda clase de verdor, algunas ventanas estaban rotas y el cobertizo proyectaba una sombra oscura incluso al mediodía. Estaba a milla y media de la última casa del pueblo, y su soledad quedaba muy dudosamente aliviada por una ambigua familia de ecos.

El lugar impresionó a Bensington, quien lo consideró eminentemente apto para los requerimientos de la investigación científica. Anduvo de un lado para otro, dibujando en el aire un gran número de gallineros y halló que la cocina era capaz de acomodar una serie de incubadoras con un mínimo de alteraciones. Se quedó con aquella granja de inmediato, sin pensarlo más. Al regresar a Londres se detuvo en Dunton Green y contrató a un matrimonio con buenas referencias que había contestado a sus anuncios, y esa misma noche consiguió aislar una cantidad suficiente de Heracleoforbia I, lo cual justificaba de sobras todos los compromisos contraídos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker