El alimento de los dioses
El alimento de los dioses La pareja escogida por el señor Bensington, que estaban destinados a ser, bajo su dirección, los primeros dispensadores sobre la tierra del Alimento de los Dioses, eran personas no solamente muy ancianas, sino también extremadamente sucias. Este último punto pasó desapercibido al señor Bensington, ya que nada destruye tanto las facultades de observación como toda una vida dedicada a la ciencia experimental. Se llamaban Skinner, señor y señora Skinner, y el señor Bensington los interrogó en un cuartucho con las ventanas herméticamente cerradas, un espejo lleno de manchas sobre la repisa de la chimenea y unas celceolarias enfermizas.