El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Al pasar velozmente por un paisaje que parecía absolutamente inalterado, los dos hermanos tuvieron una serie de explicaciones difíciles. El uno ansiaba hacer preguntas insustanciales, y el otro nunca había pensado, nunca se había ocupado en considerar aquello como un hecho aislado, y contestaba con alusiones. Cada vez era más difícil seguir la conversación.
—Es eso del Alimento Estrella —dijo el hermano, buceando en los bajos fondos de sus conocimientos—. ¿No lo conoces? ¿No te han dicho nada…? ¿Nadie te lo ha explicado? ¡El Alimento Estrella! Pues ya lo sabes: el Alimento Estrella. De eso es de lo que se trata en las elecciones. Es una especie de producto científico. ¿Nadie te ha dicho nunca nada?
Y pensó que el presidio había transformado a su hermano en un tonto de capirote. ¿Cómo era posible que no se hubiera enterado de nada?