El alimento de los dioses
El alimento de los dioses En aquella parte del sudeste de Londres, en la época a que nos referimos, y por todos los alrededores de allí donde vivían Cossar y sus hijos, el Alimento se había vuelto misteriosamente insurgente en un centenar de puntos, la vida en pequeño seguía en medio de portentos cotidianos, a los cuales únicamente la deliberación de su aumento y el lento crecimiento paralelo de la costumbre a su presencia habían privado de sus características alarmantes. Pero aquel ciudadano que volvía a sus lares se asomó para ver por vez primera los resultados del Alimento, extraños y predominantes, en forma de zonas ennegrecidas, grandes defensas y preparaciones feísimas, cuarteles y arsenales que esta influencia sutil y persistente había introducido a la fuerza en las vidas de los hombres.