El alimento de los dioses
El alimento de los dioses —¡Dejémosles que hagan lo que tiene que hacer! De acuerdo. Yo soy partidario de la reacción, de una reacción liberal e intrépida. A menos que tú también intentes tomar este Alimento. ¿Qué otra cosa se puede hacer en el mundo entero? Hemos estado entreteniéndonos con medias tintas durante demasiado tiempo. Entretenerte con medias tintas es tu costumbre, tu cÃrculo de existencia, tu espacio y tiempo. ¡Pero yo no! ¡Yo estoy contra el Alimento, con todas mis fuerzas y mi voluntad estoy contra el Alimento!
Se volvió a su compañero al oÃr el gruñido de discrepancia con que acogió su perorata.
—Y tú, ¿dónde estás?
—Es un asunto muy complicado…
—¡Oh…! ¡Vas a la deriva! —gritó el joven procedente de Oxford, muy acerbadamente, haciendo grandes aspavientos—. Las medias tintas son la nada. Tiene que ser una cosa u otra Comer o destruir. ¡Comer o destruir! ¿Qué otra cosa se puede hacer?