El alimento de los dioses
El alimento de los dioses «Nuestros pasos normales son para ellos carreras espeluznantes, y todo lo que ellos consideran grandioso o maravilloso, para nosotros no es más que juego de muñecas. Su mezquindad en el método, unida a sus aparatos y su imaginación, obstaculiza y destruye nuestra potencia. No hay máquinas que puedan aplicarse a la potencia de nuestras manos, ni nada que nos ayude a ajustar nuestras necesidades. Mantienen nuestra grandeza en servidumbre por medio de millares de lazos invisibles. Hombre por hombre, somos nosotros los más fuertes, cien veces más, pero estamos desarmados; nuestra misma grandeza nos hace sus deudores; reclaman como suya la misma tierra sobre la que estamos; nos tasan nuestros requerimientos en alimento y vivienda y por todas estas cosas debemos trabajar con las herramientas que esos enanos puedan fabricarnos…