El alimento de los dioses
El alimento de los dioses «Y para satisfacer sus caprichos de enano… «Nos acorralan de todas las maneras imaginables. Hasta para vivir hay que cruzar sus lÃmites. Hasta para venir a encontrarte hoy aquà he necesitado rebasarlos. Todo lo que es razonable y deseable en la vida lo ponen fuera de nuestro alcance. No podemos ir a las ciudades, no podemos cruzar los puentes, no podemos pisar sus campos arados ni los cotos de caza en que ellos matan. Estoy separado y aislado de todos nuestros Hermanos, excepto los tres hijos de Cossar, y aun por este lado el pasaje se estrecha dÃa a dÃa. Hasta se podrÃa pensar que están buscando la ocasión de poder hacer cualquier maldad contra nosotros.
—Pero somos fuertes —dijo ella.
—TendrÃamos que ser fuertes, sÃ. Tenemos la sensación, todos nosotros… y pienso que tú también debes sentirla… de que tenemos un gran poder, un gran poder para hacer grandes cosas, un poder insurgente en nosotros. Pero antes de que podamos hacer nada…
Hizo con la mano un ademán como de barrer algo.