El alimento de los dioses

El alimento de los dioses

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

V

El joven no acudió a la siguiente cita sino después que ella hubo aguardado un buen rato. Tenían que encontrarse a mediodía en un gran espacio del parque situado en la curva del río, y mientras ella lo estaba esperando, mirando siempre hacia el sur, resguardándose de la luz con la mano como pantalla, se dio cuenta de que todo estaba muy quieto, de que en realidad estaba sospechosamente quieto. Y luego percibió que, a pesar de lo avanzado de la hora, su habitual cortejo de espías voluntarios no había comparecido. Ni a derecha ni a izquierda, a despecho de escrutarlo bien, aparecía nadie a la vista, y ni un solo bote se divisaba sobre la plateada curva del Támesis. Intentó encontrar un motivo que explicase aquella extraña quietud…

Luego, y aquello fue para ella un gratísimo descubrimiento, divisó al joven Redwood en la lejanía, en un claro que dejaba la arboleda que ponía un límite a su perspectiva.

Inmediatamente los árboles lo ocultaron, pero en seguida apareció por entre ellos a plena vista. La princesa pudo darse cuenta de que había algo raro, y vio que él se apresuraba de un modo nada habitual en él y que cojeaba. Hizo un gesto y ella se le acercó. El semblante de él se le hizo más preciso, y entonces vio con infinita zozobra que hacía una mueca a cada paso.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker