El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Este resplandor aumentó de intensidad para disminuir en seguida. Luego dudó de que hubiera aumentado de intensidad realmente. Se fue haciendo más visible otra vez, a medida que el día iba oscureciendo. Y llegó a ser el hecho predominante en la larga noche de incertidumbre. A veces parecía tener el temblor de las llamas danzantes, y otras veces le hacía creer que era ni más ni menos que el reflejo normal de las luces vespertinas. Aumentó y disminuyó de intensidad varias veces durante aquellas largas horas y sólo se desvaneció, por fin, al quedar totalmente sumergido en la claridad de la aurora. ¿Significaría algo…? ¿Qué podía significar? Con toda seguridad se trataba de algún incendio, cercano o remoto, pero no habría podido decir si era humo o niebla aquello que cruzaba el cielo. Sin embargo, cerca de la una empezó a percibirse el centelleo de los reflectores, que continuó durante el resto de la noche. Aquello también podía significar muchas cosas. Pero ¿qué podía significar? ¿Qué significaba en realidad? Sólo tenía aquel cielo agitado y abigarrado y la indicación de una enorme explosión con que llenar sus pensamientos. No se oyeron ya más ruidos ni más carreras por la calle, tan sólo unos gritos que podían haber sido proferidos por algunos borrachos…