El alimento de los dioses
El alimento de los dioses —No, señor… en los dos bandos. El mundo está decidido a terminar con esto.
Redwood miró alrededor de sÃ. Sus ojos se posaron un momento en la fotografÃa de su hijo. Volvióse y se avino a lo que el joven esperaba.
—Sà —dijo, por fin—. Vamos.