El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —Ejem… Nos pasamos todo el dÃa, la noche y el dÃa siguiente sólo con una nada de rocÃo que escurrimos de nuestras ropas y de la tienda. Y por debajo de nosotros el rÃo rÃe que te rÃe alrededor de una roca en medio de la corriente. Nunca conocà tamaña ausencia de incidentes y tanta cantidad de sensaciones. A juzgar por el movimiento que veÃamos el sol podÃa estar todavÃa cumpliendo la orden de Josué y ardÃa como un horno cercano. Por la tarde del primer dÃa uno de los hombres de Derby dijo algo —nadie oyó qué— y marchó por el recodo del acantilado. OÃmos disparos, y cuando Hooker miró por la esquina habÃa desaparecido. Y por la mañana el cipayo con la pierna herida deliraba y saltó o cayó por el acantilado. Luego cogimos la mula y le disparamos. Dando sus últimos forcejeos tuvo necesariamente que ir por el acantilado también, con lo que quedamos ocho de nosotros.
»PodÃamos ver el cuerpo del cipayo allá abajo con la cabeza en el agua. YacÃa con la cara boca abajo y por lo que pude colegir apenas si tenÃa alguna fractura. Por mucho que los Chin codiciaran su cabeza, tuvieron la sensatez de dejarlo solo hasta que llegara la oscuridad.