El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Posteriormente recibí dos cartas suyas pidiéndome que le enviara billetes de banco, nada de cheques, a ciertas direcciones. Yo sopesé el asunto e hice lo que consideré más prudente. Una vez vino a casa cuando estaba fuera. Mi hijo lo describió como un hombre delgado, sucio, harapiento y con una tos horrible. No dejó ningún mensaje. En lo que a mi historia concierne, ése fue el punto final. Nunca más volví a tener noticias suyas. A veces me pregunto qué habrá sido de él. ¿Era un monomaniaco ingenioso, un fraudulento comerciante de bisutería, o había fabricado realmente los diamantes como aseguraba? Esto último es lo suficientemente creíble como para hacerme pensar a veces que he perdido la oportunidad más brillante de mi vida. Quizás esté muerto y sus diamantes tirados por ahí… Uno, repito, era casi tan grande como mi pulgar. Quizás aún esté intentando vender los diamantes. También es posible que vuelva todavía triunfante a la sociedad y, al pasar por mi casa con la serena altivez sagrada de los ricos y famosos, me reproche en silencio mi falta de valor. A veces pienso que al menos podía haber arriesgado cinco libras.