El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo »Estuve a la deriva diez dÃas —prosiguió el hombre de la cicatriz—. Es poca cosa cuando se cuenta, ¿verdad? Cada dÃa como el anterior. Excepto de madrugada y ya avanzada la tarde nunca mantuve una vigilancia constante, tan infernal era el resplandor. No vi una vela hasta pasados los tres primeros dÃas, y las que vi no me hicieron caso. Hacia la sexta noche un barco pasó apenas a media milla de mà con todas las luces encendidas y las portillas abiertas, parecÃa una gran luciérnaga. HabÃa música a bordo. Me puse en pie y voceé y chillé. El segundo dÃa abrà uno de los huevos de Æpiornis, quité el extremo de la cáscara raspándola poco a poco y lo probé y me alegré al comprobar que era lo bastante bueno para comer. Un poco fuerte —no malo, quiero decir—, pero con algo del sabor de los huevos de pato. HabÃa una especie de mancha circular, de unas seis pulgadas, en un lado de la yema, y con rayas de sangre y una mancha blanca como una escalera que me pareció extraña, pero no entendà lo que significaba en aquel momento, y no estaba para quisquillosidades.
»El huevo me duró tres dÃas con galletas y un trago de agua. Masqué granos de café también… vigorizante sustancia. El segundo huevo lo abrà hacia el octavo dÃa, y me escamó.
El hombre de la cicatriz hizo una pausa.