El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —Sà —dijo—, estaba empollando. Me atreverĂa a decir que lo encuentra difĂcil de creer. Yo no lo creĂa ni con la cosa delante de mĂ. AhĂ habĂa estado el huevo, hundido en ese frĂo lodo negro, quizá trescientos años. Pero no cabĂa error. AllĂ estaba —¿cĂłmo se llama?— el embriĂłn con su gran cabeza y la espalda curvada y el corazĂłn latiendo bajo la garganta y la yema apergaminada y grandes membranas extendiĂ©ndose dentro de la cáscara y por toda la yema. Y allĂ estaba yo incubando los huevos del mayor de todos los pájaros extinguidos en una pequeña canoa en medio del ocĂ©ano Ăndico. ¡Si el viejo Dawson lo hubiera sabido! Eso merecĂa el sueldo de cuatro años. ÂżQuĂ© piensa usted? A pesar de todo tuve que comerme esa maravilla completamente, hasta la Ăşltima pizca, antes de avistar el arrecife y algunos de los bocados fueron bestialmente desagradables. No comĂ el tercero. Lo levantĂ© y mirĂ© al trasluz, pero la cáscara era demasiado gruesa para sacar ninguna idea de lo que pudiera estar ocurriendo dentro, y aunque yo me imaginĂ© que oĂa latir la sangre, podĂa haber sido el ruido de mis propias orejas, como ocurre cuando se escucha el sonido de una concha.