El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Luego se llevaron el cadáver, y el interés de la gente desapareció con él. Azuma-zi permaneció inmóvil y silencioso junto a su fogón viendo una y otra vez entre los carbones una figura que se retorcía violentamente y luego se quedaba quieta. Una hora después del asesinato cualquiera que entrara en el cobertizo tendría la impresión de que allí nunca había pasado nada extraordinario. Poco después, fisgando desde su rincón, el negro veía al Dios de las dinamos girar y rotar junto a sus hermanos menores, y las ruedas motoras se movían con fuerza y los pistones de vapor golpeaban con su ruido acostumbrado, exactamente igual que al comienzo de la noche. Después de todo, desde el punto de vista mecánico había sido un incidente de lo más insignificante, la simple desviación de una corriente. Pero ahora la sólida corpulencia de Holroyd estaba reemplazada por la delgada figura y la escasa sombra del director técnico que iba y venía por la línea de luz sobre el suelo trepidante debajo de las correas entre los motores y las dinamos.
—¿No he servido a mi Señor? —susurró Azuma-zi desde la oscuridad, y la nota de la gran dinamo sonó plena y clara.