El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —¿Ha hecho muchas exposiciones? —preguntó el joven Porson en el bar Coches y Caballos, donde el señor Watkins acumulaba hábilmente información local la noche de su llegada.
—Muy pocas —respondió Watkins—, sólo alguna que otra.
—¿En la Academia?
—En su momento. Y en el Palacio de Cristal.
—¿Le colgaron bien? —preguntó Porson.
—No diga tonterÃas —dijo el señor Watkins—. Eso no me gusta.
—QuerÃa decir si le pusieron los cuadros en un buen sitio.
—¿Qué insinúa? —preguntó suspicaz el señor Watkins—. Se dirÃa que estaba tratando de averiguar si me habÃan puesto a la sombra.
Porson habÃa sido criado por unas tÃas y, a pesar de ser artista, era un joven educado. No sabÃa lo que significaba ser puesto a la sombra, pero pensó que lo mejor era indicar que no pretendÃa nada de eso. Como la cuestión de colgar parecÃa un punto doloroso para el señor Watkins, trató de desviar un poco la conversación.
—¿Hace usted pintura figurativa?
—No, nunca se me dieron los números[3] —respondió el señor Watkins—. Mi señora, la señora Smith, quiero decir, se encarga de todo eso.