El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —Es sofocante, de todas formas, aquà en el bosque —y a continuación, cambiando bruscamente a una ira irracional, exclamó—: ¿Para qué vamos a esperar aquà todo el dÃa? ¡Echa una mano, hombre! Desde que viste al chino no has hecho más que perder el tiempo.
Hooker estaba mirando atentamente al rostro de su compañero. Ayudó a levantar la chaqueta sobre la que iban los lingotes y avanzaron en silencio unas cien yardas quizá. Evans empezó a respirar con dificultad.
—¿Te ha comido la lengua el gato?
—¿Qué te pasa? —replicó Hooker.
Evans tropezó y luego con una brusca maldición tiró la chaqueta. Estuvo un momento de pie mirando a Hooker, y después dando un gemido se llevó las manos a la garganta.
—No te acerques a mà —dijo, yendo a apoyarse contra un árbol. Luego con voz más segura—: Estaré mejor en un minuto.
Pronto la fuerza con la que asÃa el tronco le falló y se deslizó lentamente tronco abajo hasta que no fue más que un montón informe a los pies del árbol. TenÃa los puños apretados convulsivamente. El rostro se le desfiguraba con el dolor. Hooker se le acercó.
—No me toques. No me toques —dijo Evans con voz ahogada—. Vuelve a poner el oro encima de la chaqueta.
—¿No puedo ayudarte? —preguntó Hooker.