El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —Vuelve a poner el oro encima de la chaqueta.
Cuando Hooker cogió los lingotes sintió una pequeña picadura en el pulpejo del pulgar. Se miró la mano y vio un espino delgado de quizá unas dos pulgadas de largo. Evans dio un grito desarticulado y se volvió del otro lado. Hooker se quedó con la boca abierta. Miró al espino un momento con los ojos como platos. Luego miró a Evans que ahora estaba hecho un ovillo sobre el suelo con la espalda contrayéndose y extendiéndose espasmódicamente. Después miró por los troncos de los árboles y el entramado de los tallos de las enredaderas hasta donde todavía se podía ver claramente en la penumbra oscura y gris el cuerpo del chino vestido de azul. Pensó en las rayitas en la esquina del mapa y en un momento comprendió.
—¡Dios me ayude! —exclamó.
Los espinos eran similares a esos que los Dyak envenenan y utilizan en sus cerbatanas. Ahora comprendía lo que significaba el convencimiento de Chang-hi respecto de la seguridad de su tesoro. Ahora comprendía la mueca de su rostro.
—¡Evans! —gritó.