El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo En aquella época tenía muy mala salud —hay que tener muy en cuenta que a lo largo de toda esta experiencia su estado físico era de decaimiento—, sufría una angustia considerable a causa de la negligencia y hasta los verdaderos malos tratos que recibía de su mujer y de sus hijastros. Su mujer era vanidosa, extravagante, insensible y cada vez más aficionada a beber a solas; su hijastra era ruin y ambiciosa, y su hijastro había concebido una violenta antipatía hacia él y no perdía ocasión de demostrársela. Las responsabilidades del negocio le oprimían excesivamente y el señor Wace no cree que estuviera completamente limpio de ocasionales excesos en la bebida. Había comenzado la vida en una posición acomodada, había recibido una buena educación y padecía melancolía e insomnio que se prolongaban durante semanas. Cuando sus pensamientos se le hacían intolerables, temeroso de molestar a su familia, abandonaba el lecho conyugal deslizándose sin hacer ruido y vagaba por la casa. Y hacia las tres de la mañana, un día a finales de agosto, la casualidad le llevó a la tienda.
La sucia tiendecilla estaba sumida en una negrura impenetrable salvo en un punto donde percibió un insólito resplandor. Al acercarse, descubrió que era el huevo de cristal que estaba en el rincón del mostrador en dirección a la ventana. Un fino rayo de luz penetraba por una rendija en la persiana, incidía sobre el objeto y parecía como si fuera a llenar todo su interior.