El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Al señor Cave se le ocurrió que eso no concordaba con las leyes de la óptica que había aprendido en su juventud. Podía comprender que los rayos fueran reflejados por el cristal hacia un foco en su interior, pero esta difusión no casaba con sus conocimientos de física. Se acercó más al cristal, observando el interior y la superficie con un transitorio renacimiento de la curiosidad científica que en su juventud había decidido su elección vocacional. Le sorprendió descubrir que la luz no era constante, sino que oscilaba dentro de la sustancia del huevo como si aquel objeto fuera una esfera hueca con algún vapor luminoso. Al cambiar de sitio para conseguir puntos de vista distintos, repentinamente notó que se había interpuesto entre el rayo y el cristal, y que a pesar de ello el cristal continuaba luminoso. Profundamente asombrado, lo retiró de la luz y lo llevó a la parte más oscura de la tienda. Allí siguió brillando cuatro o cinco minutos, al término de los cuales se oscureció lentamente y se apagó. Lo expuso al fino haz de luz de día y recobró la luminosidad casi al instante.