El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Pasado algún tiempo, el señor Wace pretendió atraer la atención de los marcianos, y la siguiente vez que los extraños ojos de uno de ellos aparecieron pegados al cristal, el señor Cave gritó y saltó, dieron la luz inmediatamente y empezaron a gesticular como haciendo señales. Pero cuando finalmente el señor Cave examinó de nuevo el cristal, el marciano se había marchado.
Hasta aquí habían avanzado las observaciones a principios del mes de noviembre, y entonces el señor Cave, con la sensación de que las sospechas de la familia sobre el cristal se habían disipado, empezó a llevárselo de acá para allá con el fin de poder disfrutar, surgiera la ocasión de noche o de día, de lo que rápidamente se estaba convirtiendo en lo más real de su existencia.
En diciembre, el señor Wace tuvo mucho trabajo a causa de un examen que se aproximaba, suspendieron de mala gana las sesiones durante una semana, y en diez u once días —no está muy seguro de cuántos— no vio a Cave. Entonces, ansioso por reanudar las investigaciones, y habiendo amainado la tensión de sus trabajos trimestrales, bajó hasta los Siete Cuadrantes. En la esquina observó la contraventana ante el escaparate de un pajarero, y luego otra en el escaparate de un zapatero. La tienda del señor Cave estaba cerrada.