El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Hasta que amanecía en Londres y se estaba poniendo la constelación de Pólux y las estrellas, arriba, empezaron a palidecer. Era un amanecer invernal, una pastosa acumulación de luz diurna que iba filtrándose, y la luz del gas y de las velas brillaba amarilla en las ventanas mostrando dónde la gente estaba en movimiento. Pero el policía que bostezaba lo vio, las atareadas muchedumbres de los mercados se quedaron con la boca abierta, y los obreros que iban temprano al trabajo, los lecheros, los repartidores de periódicos, los disipados que volvían a casa hastiados y pálidos, los vagabundos sin techo, los centinelas en sus rondas, y, en el campo, los labriegos pateando el campo, los furtivos volviendo sigilosamente a casa, por todo el país que latía en la oscuridad podía verse —y en el mar por los marineros que vigilaban la llegada del día—, ¡una gran estrella blanca que entró de repente en el cielo por el oeste!