El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Pero Uya venía en sueños a estropear el paraíso. Tres noches vino a luchar con Ugh-lomi. Por la mañana, después de estos sueños, Ugh-lomi paseaba arriba y abajo amenazándole y blandiendo el hacha y, por fin, llegó la noche después del día que Ugh-lomi rompió la crisma a la nutria y lo festejaron. Uya fue demasiado lejos, Ugh-lomi se despertó frunciendo el ceño bajo la pesada frente, cogió el hacha y extendiendo la mano hacia Eudena le pidió que lo esperara en el saliente. Luego descendió por el blanco declive, miró hacia arriba una vez desde los pies del acantilado y ondeó el hacha, y sin mirar atrás de nuevo marchó a grandes zancadas por la orilla del río hasta que el acantilado que sobresalía en el recodo lo ocultó.
Durante dos días y dos noches estuvo Eudena sentada esperando sola junto al fuego en el saliente, y por la noche las bestias aullaban sobre los acantilados y abajo en el valle, y en el acantilado por encima y enfrente de ella las jorobadas hienas merodeaban resaltando negras contra el cielo. Pero nada malo le sucedió excepto el miedo. Una vez, lejos, oyó el rugir de un león que seguía a los caballos cuando venían en dirección norte a las praderas con la primavera. Todo ese tiempo esperó —la espera que es dolor.