El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Después el rastro del oso se apartaba del acantilado, indicando, pensó Ugh-lomi, que venía de algún lugar a la izquierda, y siguiendo por el borde del acantilado pronto llegaron a un extremo. Se encontraron mirando hacia abajo a un gran espacio semicircular producido por el colapso del acantilado que se había desplomado justo por el medio del desfiladero, obligando al agua de la parte superior de la corriente a volver hacia atrás a un charco que rebosaba y se desbordaba en un rápido.
El desprendimiento había ocurrido hacía mucho tiempo. Tenía hierba por encima, pero la cara de los acantilados que se erguían en torno al semicírculo tenía todavía un aspecto casi fresco y blanco como en el día en que la roca debió de haberse fracturado y desprendido. Completamente negras y al descubierto a los pies de estos acantilados, se hallaban las bocas de varias cavernas. Y según estaban allí mirando el lugar, poco dispuestos a bordearlo porque pensaban que la guarida de los osos estaba por algún sitio a la izquierda en la dirección que ellos tenían que tomar necesariamente, vieron súbitamente primero un oso y después dos que subían por la pendiente con hierba de la derecha cruzando el anfiteatro hacia las cavernas. Andú era el primero, cojeaba un poco de la pata delantera y tenía un aire abatido, y la osa venía arrastrándose detrás.