El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo La puntería de la tercera, que cayó la noche después, fue, sin embargo, mejor. Golpeó el cráneo poco especulativo de Andú con un crujido que hizo eco acantilado arriba, y los fragmentos blancos fueron bailando por todos los puntos cardinales. La osa, que le seguía, le olió con curiosidad, le encontró tumbado en una extraña actitud, con la cabeza húmeda y completamente deformada. Era una osa joven e inexperta, y después de haberle olido algún tiempo y de lamerle un poco y todo eso decidió dejarle hasta que se le hubiera pasado aquel extraño humor y se fue a cazar sola.
Buscó a la cría de la cierva que habían matado dos noches antes y la encontró. Pero era solitario cazar sin Andú y volvió hacia la cueva antes del amanecer. El cielo estaba gris y nublado, los árboles desfiladero arriba eran negros y desconocidos y en su mente de osezno tuvo una oscura sensación de acontecimientos extraños y tristes. Elevó la voz y llamó a Andú por su nombre. Las paredes del desfiladero le repitieron el eco.
Cuando se acercaba a las cuevas vio en la semioscuridad y oyó a una pareja de chacales que marchaban corriendo, e inmediatamente después una hiena aulló y una docena de torpes moles subían pesadamente por la ladera y se detuvieron a dar alaridos de desprecio.
—Señor de las rocas y de las cavernas… ¡Ya-ha! —bajaban con el viento.