El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo La sombrÃa sensación en la mente de la osa se tornó súbitamente aguda. Cruzó el anfiteatro arrastrando las patas.
—¡Ya-ha! —aullaban las hienas en retirada—. ¡Ya-ha!
El oso de las cavernas no yacÃa exactamente en la misma posición porque las hienas habÃan estado ocupadas y en un sitio las costillas aparecÃan blancas. Punteando el césped a su alrededor estaban los machacados fragmentos de las tres grandes piedras de caliza. El aire rezumaba un olor a muerte.
La osa se quedó paralizada. Que el grande y maravilloso Andú estuviera muerto era algo que ni ahora podÃa creer. Luego oyó arriba a lo lejos un sonido, un sonido raro, algo parecido al grito de una sirena pero más denso y bajo de tono. Miró hacia arriba, los ojillos cegados por la aurora que veÃan poco, los agujeros del hocico estremecidos. Y allá, en el borde del acantilado, muy distantes por encima de ella, destacándose contra el rosa brillante de la aurora habÃa dos cosas, redondas, pequeñas y oscuras, las cabezas de Eudena y Ugh-lomi que se mofaban de ella a gritos. Y aunque no podÃa ver con claridad podÃa oÃr y oscuramente comenzó a comprender. Una novedosa sensación como de extraños males le oprimió el corazón.