El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Durante un minuto Ugh-lomi estuvo pensando en deslizarse y escurrir el bulto, y luego, ¡atención!, el picado de los cascos se hizo más rápido y el rinoceronte con sus cortas y presurosas patitas parecÃa desaparecer por el rabillo del ojo de Ugh-lomi. En dos minutos atravesaban los arbustos de espino y salÃan a campo abierto a toda prisa. Durante un rato pudo oÃr los pesados pasos del perseguidor alejándose detrás de él, y entonces fue igual que si Yaaa no hubiera perdido los estribos, como si Yaaa no hubiera existido jamás. La marcha no desfallecÃa, cabalgaron y siguieron cabalgando.
Ugh-lomi estaba ahora exultante. Exultar en esos tiempos era insultar.
—¡Ya-ha! ¡Narizotas! —dijo tratando de estirar el cuello hacia atrás para ver algún remoto rastro del perseguidor.
—¿Por qué no llevas tu piedra de matar en el puño? —concluyó con un alarido frenético.
Pero aquel alarido fue desafortunado, pues produciéndose junto al oÃdo del caballo y siendo totalmente inesperado, sobresaltó extraordinariamente al semental. Se espantó violentamente. Ugh-lomi súbitamente se encontró incómodo de nuevo. Notó que colgaba del caballo por un brazo y una rodilla.