El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Luego el caballo jefe decidió atenerse de nuevo a sus viejas tácticas y de repente salió al galope. Se dirigió ladera abajo tomando los sitios escarpados de una acometida, sin torcer ni a la izquierda ni a la derecha, y, según bajaban, la ancha extensión del valle desapareció de la vista detrás de las escaramuzas de robles y espinos que se aproximaban. Bordearon un agujero repentino con el charco de un manantial, tupidos hierbajos y arbustos plateados. El suelo se tornó más suave y la hierba más alta, y por la derecha y por la izquierda aparecían dispersos arbustos de espino, todavía salpicados de flores tardías.
Pronto los arbustos fueron tupiéndose hasta que azotaban al jinete que pasaba, y pequeños destellos y gotas de sangre aparecieron en caballo y jinete. Luego el camino se abrió de nuevo. Entonces ocurrió una aventura maravillosa. Un repentino chillido de desaforada ira salió de entre los arbustos, el chillido de alguna criatura amargamente agraviada. Y arrasando tras ellos apareció una gran figura azul-gris. Era Yaaa, el rinoceronte de cuerno grande, en uno de esos ataques de furia típicos suyos, cargando a toda velocidad, como lo hacen los de su especie. Le habían sobresaltado cuando comía, y alguien, no importaba quién, tenía que ser pisoteado y abierto en canal por ello. Les atacaba por la izquierda con el malvado ojillo rojo, el gran cuerno bajado y el rabo como un banderín por detrás.