El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo La linterna brilló cuando Woodhouse se metió en su garito circular y la oscuridad general retrocedió hasta las negras sombras de detrás de la gran máquina, desde donde pareció apoderarse sigilosamente de nuevo de todo el local cuando la luz disminuyó. La ranura mostraba un azul transparente y profundo en el que seis estrellas brillaban con resplandor tropical, y su luz se extendía cual pálido fulgor por el negro tubo del instrumento. Woodhouse movió la cubierta y luego, poniéndose al telescopio, giró primero una rueda y después otra, cambiando lentamente el gran cilindro a una nueva posición. A continuación miró por el rastreador, el pequeño telescopio auxiliar, movió la cubierta un poco más, hizo algunos otros ajustes y puso en marcha el mecanismo. Se quitó la chaqueta, pues la noche era muy calurosa, y puso en posición el incómodo asiento al que estaba condenado durante las cuatro horas siguientes. Luego, con un suspiro, se resignó a la observación de los misterios del espacio.