El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo La cosa se detuvo.
—Eudena —respondió suavemente con voz dolorida y mirando entre los alisos.
Se movió de nuevo y salió de las sombras más allá de las cañas, a la luz de la luna. Todo el cuerpo, cubierto de oscuras manchas. Vio que arrastraba las piernas y que empuñaba el hacha, la primera hacha, en una mano. En otro instante, forcejeando, habÃa conseguido ponerse a cuatro patas y llegado hasta ella tambaleándose.
—El león —dijo con una extraña mezcla de exaltación y angustia—. ¡Guau! He matado un león. Con mis propias manos. Igual que maté al gran oso.
Se movió para dar énfasis a sus palabras y de repente se interrumpió con un débil grito. Durante un rato no se movió.
—Suéltame —susurró Eudena.
No le respondió con palabras, pero se levantó de su posición a gatas agarrándose al tronco del aliso y, a tajos, cortó las correas con el filo del hacha. Ella le oyó sollozar a cada golpe. Cortó las correas que le sujetaban el pecho y los brazos y luego la mano cayó. Su pecho golpeó contra el hombro de ella y él se deslizó hasta el suelo junto a ella y se quedó inmóvil.