El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Entre otras posesiones correctas y apropiadas este señor Morris tenía esposa e hijos. Eran, desde luego, la clase de esposa correcta y la clase y cantidad adecuadas de hijos. No tenían nada de singular ni de frívolo que el señor Morris pudiera observar. Llevaban vestidos perfectamente correctos que de ninguna manera se podían considerar elegantes, ni higiénicos, ni caprichosos, sino solamente sensatos. Y vivían en una casa bonita y sensata del estilo reina Ana de imitación que estaba de moda en los últimos tiempos de la reina Victoria, con falsas maderas de yeso pintado color chocolate en los aguilones, falsos paneles de roble labrado de Licousta Walton, una terraza de terracotta imitando piedra, y cristales emplomados en la puerta principal. Los hijos fueron a buenos colegios y se dedicaron a profesiones respetables. Las hijas, a pesar de alguna fantástica rebeldía, se casaron todas con jóvenes ya maduritos, apropiados, formales y con buenas perspectivas. Y cuando fue adecuado y conveniente, el señor Morris murió. Su tumba de mármol era serenamente majestuosa, sin ninguna tontería artística ni inscripción laudatoria, tal y como mandaban los cánones de la época. Experimentó varios cambios siguiendo los hábitos aceptados en estos casos, y, mucho antes del comienzo de esta historia sus huesos se habían convertido en polvo y estaban esparcidos por los cuatro puntos cardinales. Y sus hijos y nietos y biznietos y tataranietos eran también polvo y cenizas y estaban igualmente diseminados por los cuatro vientos. Eso era algo que ni siquiera se imaginó… que llegaría un día en que sus tataranietos serían esparcidos a los cuatro vientos. Si alguien se lo hubiera sugerido le habría parecido mal, pues era una de esas personas respetables que no ponen interés ninguno en el futuro de la humanidad. Tenía, por supuesto, serias dudas de que fuera a haber algún futuro para la humanidad después de su muerte.