El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Este Mures, el tratamiento de señor había desaparecido hacía años, era uno de los Síndicos del Monopolio de Ventiladores y Saltos de agua, la gran compañía que poseía todas las aspas eólicas y saltos de agua del planeta, y que canalizaba toda el agua y producía toda la energía eléctrica que la gente de esos tiempos necesitaba. Vivía en un vasto hotel cerca de esa parte de Londres llamada la Séptima Avenida, donde tenía aposentos muy amplios y cómodos en el piso decimoséptimo. Las casas y la vida familiar hacía mucho que habían desaparecido con el progresivo refinamiento de las costumbres y, desde luego, la constante alza de las rentas y de los costes del suelo, la desaparición de los sirvientes domésticos, la fabricación de las comidas habían hecho imposible el domicilio singular de los tiempos de la reina Victoria aun cuando alguno hubiera podido desear una soledad tan salvaje. Cuando su aseo estuvo completo fue hacia una de las dos puertas de su apartamento —había puertas en los extremos opuestos, cada una marcada con una flecha enorme indicando una dirección y la contraria—, tocó un botón para abrirla y salió a un amplio pasillo cuyo centro, con sillas, se movía a una velocidad constante hacia la izquierda. En algunas de esas sillas estaban sentados hombres y mujeres vestidos con colores alegres. Saludó con la cabeza a un conocido —en esos tiempos no estaba bien visto hablar antes del desayuno— y se sentó en una de las sillas y en pocos segundos había sido transportado a las puertas de un ascensor en el que descendió al vasto y espléndido salón en el que le servirían automáticamente el desayuno.