El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Desde luego el atavÃo era muy diferente del de su antepasado. Es dudoso quién de los dos se habrÃa sentido más conmocionado y dolorido al encontrarse en la ropa del otro. Mures desde luego habrÃa preferido presentarse ante el mundo completamente desnudo antes que con el sombrero de seda, la levita, los pantalones grises y la cadena del reloj que en el pasado habÃan proporcionado sombrÃa dignidad al señor Morris. Mures no tenÃa que estar afeitándose: hacÃa mucho tiempo que un hábil operador habÃa extirpado todas las raÃces del pelo de su rostro. Las piernas las llevaba envueltas en agradables prendas de color rosa y ámbar de un material hermético que, con la ayuda de una ingeniosa y diminuta bomba, hinchaba para sugerir unos músculos enormes. Por encima de esto llevaba también vestidos neumáticos debajo de una túnica de seda color ámbar de forma que estaba revestido de aire y admirablemente protegido contra repentinos extremos de calor o frÃo. Sobre la túnica echaba una capa escarlata con el borde curvado de forma fantástica. En la cabeza, que habÃa sido hábilmente despojada de cualquier pizca de pelo, se ponÃa una agradable gorrita de un vivo color escarlata que se sostenÃa por succión, se inflaba con hidrógeno y curiosamente se parecÃa a la cresta de un gallo. De esa forma completaba su vestimenta y, consciente de estar sobria y convenientemente ataviado, se sentÃa dispuesto a enfrentarse a sus semejantes con la mirada tranquila.