El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Un día se reunieron en su banquito sobre la plataforma de aterrizaje. El sitio exacto de este encuentro fue donde en la época victoriana la carretera de Wimbledon salía a los campos comunales. Estaban, sin embargo, a cien pies de altura por encima de ese punto. Su banco daba a lo lejos hacia Londres. Proporcionar una semejanza de todo esto a un lector del siglo XIX habría sido difícil. Habría que decirle que pensara en el Palacio de Cristal, en los recientemente construidos hoteles mamuts, como se llamaba entonces a aquellas pequeñas empresas, en las estaciones de ferrocarril más grandes de la época, y que imaginara esos edificios agrandados hasta proporciones enormes y todos juntos y formando un espacio continuo por toda el área metropolitana. Si entonces le dijéramos que este techo continuo soportaba un enorme bosque de ventiladores habría comenzado a entrever muy oscuramente lo que para estos jóvenes era el panorama más frecuente de sus vidas.
A sus ojos tenía algo de prisión, y hablaban, como habían hablado cientos de veces antes, de cómo podrían escapar de allí y ser felices juntos por fin: escapar de allí, es decir, antes de que los tres años señalados llegaran a su fin. Era, los dos estaban de acuerdo, no sólo imposible, sino hasta casi perverso, esperar tres años.