El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —Antes de eso —dijo Denton con una voz que delataba un pecho espléndido—, ¡podrÃamos estar muertos los dos!
Ante esa idea sus jóvenes y vigorosas manos se volvieron puños, y luego Elizabeth tuvo un pensamiento todavÃa más conmovedor que hizo brotar lágrimas de sus saludables ojos, lágrimas que descendÃan por sus igualmente saludables mejillas.
—Uno de nosotros —precisó ella—, uno de nosotros podrÃa estar…
Se interrumpió. No pudo articular la palabra que es tan terrible para los que son jóvenes y para los que son felices.
No obstante, casarse y ser muy pobre en las ciudades de aquel tiempo era, para cualquiera que hubiera vivido desahogadamente, algo verdaderamente horrible. En los viejos tiempos agrÃcolas que llegaron a su fin en el siglo XVIII habÃa habido un bonito refrán sobre amor en una cabaña. Desde luego, en aquellos dÃas, el pobre del campo habÃa vivido en casitas de enlucido con techumbre de paja y ventanas como diamantes, cubiertas de flores y rodeadas de aires y tierras llenas de fragancia, entre enredados setos y canciones de pájaros, con el cielo siempre cambiante por encima. Pero todo esto habÃa cambiado —el cambio habÃa comenzado ya en el siglo XIX— y un nuevo tipo de vida se abrÃa para el pobre… en los barrios bajos de la ciudad.