El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Nueve perros pastores de aspecto lobuno estaban dispersándose, uno se retorcÃa delante del porche y Denton, saboreando ese extraño gusto por el combate que dormita inactivo en la sangre del hombre más civilizado, gritaba y cruzaba el jardÃn a la carrera. Entonces ella vio algo que él no percibió en aquel momento. Los perros formaban un cÃrculo rodeándole por aquà y por allá y volvÃan de nuevo. TenÃan a Denton acorralado en campo abierto. Al instante adivinó la situación. Le habrÃa voceado. Por un momento se sintió enferma e inútil y luego, obedeciendo un extraño impulso, recogió su falda blanca y bajó corriendo las escaleras. En el vestÃbulo estaba la pala oxidada. ¡Eso era! La cogió y salió corriendo. Llegó justo a tiempo. Un perro rodaba ante él prácticamente cortado por la mitad, pero el segundo le tenÃa agarrado por el muslo, el tercero le mordÃa el cuello postizo por detrás y el cuarto tenÃa la hoja de la espada entre los dientes, saboreando su propia sangre. Repelió el salto del quinto con el brazo izquierdo. Para ella podrÃa haberse tratado del siglo primero en lugar del XXII. Toda la delicadeza de sus dieciocho años de vida ciudadana se evaporó ante esta necesidad primaria. La pala golpeó con seguridad y dureza y partió el cráneo a un perro. Otro, agachándose para saltar, aulló contrariado ante el inesperado antagonista y se apartó apresuradamente. Dos perdieron momentos preciosos prendiendo la falda femenina.