El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Pronto Elizabeth fue mayor de edad y Denton tuvo con su padre una entrevista de negocios que no fue agradable. Siguió una entrevista extremadamente desagradable con su prestamista, de la que llegó a casa con la cara pálida. A su vuelta, Elizabeth le tenía que contar la nueva y maravillosa entonación del balbuceo que su hija había inventado, pero Denton no prestaba atención. En el medio, justo cuando estaba en lo mejor de la descripción, la interrumpió.
—¿Cuánto dinero crees que nos queda ahora, después de arreglarlo todo?
Elizabeth lo miró fijamente y detuvo el complacido mecer al genio de los balbuceos que había acompañado a su descripción.
—¿No querrás decir…?
—Sí —respondió—. Muchísimo. Hemos sido locos. Es el interés. O algo así. Y las acciones que tenías, hundidas repentinamente. A tu padre no le importó. Dijo que no era asunto suyo después de lo que había pasado. Se va a casar de nuevo. Bueno, que apenas si nos quedan mil libras.
—¿Sólo mil?
—¡Sólo mil!