El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Y Elizabeth se sentó. Durante un rato lo miró con la cara pálida, luego sus ojos recorrieron la curiosa y anticuada habitación con los muebles de la época victoriana y las oleografÃas auténticas y se detuvieron por fin en el trocito de humanidad que tenÃa en los brazos. Denton la miró y se quedó con los ojos bajos. Luego giró sobre sus talones y se puso a dar apresurados pasos arriba y abajo.
—Tengo que conseguir algún trabajo. Soy un canalla holgazán. DebÃa haberlo pensado antes. He sido un estúpido egoÃsta. QuerÃa estar contigo todo el dÃa…
Se detuvo mirando su pálido rostro. De repente se acercó y la besó a ella y a la carita que acunaba contra su pecho.
—Está bien, cariño —dijo, de pie sobre ella—. Ahora no estarás sola. Dings está empezando a hablar. Y yo puedo conseguir pronto algo que hacer, ¿eh? Pronto… fácilmente… Es duro sólo al principio. Pero saldrá bien. Seguro que sale bien. Volveré a salir tan pronto como haya descansado y veré lo que se puede hacer. De momento es difÃcil pensar en nada…
—Será duro dejar estas habitaciones, pero —dijo Elizabeth—, pero…
—No será necesario, confÃa en mÃ.
—Son caras.