El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —Está bien venir aquà —dijo por fin—. Nos detenemos, nuestras mentes son muy limitadas. Después de todo no somos más que pobres animales que venimos de las bestias, cada uno con una mente, los pobres comienzos de una mente. Somos tan estúpidos. Tantas cosas duelen. Y no obstante…
—Lo sé, lo sé, y algún dÃa comprenderemos.
—Toda esta terrible tensión, toda esta disonancia terminará en armonÃa, y lo sabremos. Nada lo es, pero se orienta hacia ella. Nada. Todos los fracasos, los seres más pequeños apuntan a esa armonÃa. Veremos que todo es necesario para ella. Veremos. Nada, ni siquiera el ser más horrible, puede excluirse. Ni el más trivial. Cada uno de tus golpecitos de martillo sobre el latón, cada momento de trabajo, mi vagancia incluso… ¡Nuestra querida hija! Cada momento de nuestra pobre hijita… Todas estas cosas continúan por siempre. Y las borrosas e impalpables. Nosotros, sentados aquà juntos. Todo… La pasión que nos unió, y lo que le ha pasado desde entonces. Ya no es pasión ahora. Más que nada es sufrimiento. Cariño…
No pudo decir más, no pudo ir más lejos con sus pensamientos.
Elizabeth no respondió, estaba muy quieta, pero pronto buscó su mano y la encontró.
En los bajos fondos
