El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo El hombrecillo cara de hurón fue el primero en la competición por darle palmaditas en la espalda. El prestador de las latas de aceite era un sol radiante de simpáticas felicitaciones… A Denton le parecÃa increÃble que se le hubiera pasado jamás por la imaginación desesperarse.
Denton estaba convencido de que no sólo tenÃa que pasar por todo, sino que podÃa hacerlo. Estaba sentado en el jergón de lona explicando este nuevo aspecto a Elizabeth. TenÃa un lado de la cara magullado. Ella no habÃa peleado recientemente, no le habÃan dado palmaditas en la espalda, no tenÃa ardientes moretones en la cara, sólo palidez y una nueva arruga o algo asà en torno a la boca. Estaba desempeñando su papel de mujer. Miraba atentamente a Denton en su nuevo ánimo profético.
—Siento que hay algo —decÃa—. Algo que permanece, un Ser de Vida en el que vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser, algo que comenzó hace cincuenta, cien millones de años, quizá, que continúa, continúa creciendo, extendiéndose a cosas más allá de nosotros, cosas que nos justificarán a todos nosotros… que explicarán y justificarán mi pelea…, estas magulladuras, y todos los dolores. Es el escoplo, sÃ, el escoplo del Hacedor. ¡Ojalá pudiera hacerte sentir lo que yo siento!, ¡ojalá pudiera hacerlo!
—Lo harás, cariño, sé que lo harás.
—No —dijo en voz baja—. No lo haré.