El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Entonces Bindon, tal y como había quedado con su asesor espiritual, se fue de retiro. El convento de la secta Huysmanita era un hermoso lugar, con el aire más puro de Londres, iluminado con luz natural y con reconfortantes claustros con jardines de auténtico césped al aire libre donde el penitente hombre de placer podía disfrutar al mismo tiempo todos los placeres del ocio y todas las satisfacciones de una distinguida austeridad. Y salvo por la participación en la sencilla y saludable dieta del lugar y en ciertos cantos solemnes, Bindon pasó todo el tiempo meditando sobre el tema de Elizabeth y sobre la extrema purificación que su alma había experimentado desde la primera vez que la vio y sobre si podría conseguir una dispensa para casarse del experimentado y compasivo Padre a pesar del próximo pecado de su divorcio. Y luego… Bindon se apoyaría contra una columna del claustro y se sumiría en sueños sobre la superioridad del amor virtuoso sobre cualquier otra forma de desenfreno. Ignoró lo mejor que pudo una sensación en la espalda y en el pecho que estaba tratando de atraer su atención, una proclividad a tener calor y escalofríos, una sensación general de mala salud y de incomodidad cutánea. Todo eso desde luego pertenecía a la vieja vida que se estaba sacudiendo.